EL DRAMATICO TRIUNFO DE EL SALVADOR SOBRE PANAMA
Una lágrima y un recuerdo

Desde la
Tribuna
No, no es una columna musical, ni un confesión amorosa.
Permítame explicarlo.
No sé por que sucedió. Despues de ver tantos partidos de tantos deportes y
luego de vivir tantos momentos inolvidables, un resultado de futbol me
estremeció de verdad.
Peor aun, ni siquiera fue un resultado de futbol en el cual estuviera
envuelto mi equipo
favorito, ni el de mi país, ni uno en el cual yo tuviera una apuesta de por
medio.
Quizás por saber el transfondo y muchas de las circumstancias que envuelven
el encuentro, o conocer a muchos de los envulcardos, fue lo que me hizo
emocionar como en pocas ocasiones.
Fue el encuentro entre El Salvador y Panamá, donde sucedió.
Hace poco mas de un mes, tuve la oportunidad de hablar con Carlos De los
Cobos y sabiendo que cuenta con un equipo modesto y un apoyo casi nulo por
parte de los federativos cuzcatlecos, hablaba del carino que sentía por su
trabajo, por sus jugadores y por la posibilidad de seguir trabajando en El
Salvador.
Tuve la oportunidad de hablar tambien con algunos seleccionados y ver que
entre todos, había dos cosas en comun: una gran camaraderia entre si y un
gran respeto por De los Cobos. Fue antes del encuentro contra la Selección
de China, cuando hablé con ellos. Cuando los dos conjuntos se preparaban
para los compromisos venideros. China fue eliminada recientemente y todo
indicaba que El Salvador lo seguiría los pasos en el proceso, especialmente
tras la derrota 1-0 en Panamá.
En el pequeño gran Estadio Cuscatlán -una copia del estadio de León en
Mexico, pues se hizo con los mismos planos- las cosas empeoraron cuando
empezo a llover torrencialmente.
Empeoraron más cuando Panamá les hizo el 1-0 que obligaba a meter 3 goles
para poder pasar a la tercera ronda de CONCACAF.
Vino el medio tiempo que me hizo reflexionar en el hecho de que hoy día, las
nacionalidades se estan casi borrando entre los actores del balompie
internacional, especialmente, cuando unas horas antes, en el Coliseo
Memorial de Los Angeles había estado tambien hablando con el hondureño
Primitivo Maradiaga, quien ahora tiene a Guatemala metido en la siguiente
ronda y con otra tanta gente de futbol que con el tiempo, para mí, perdieron
ya la nacionalidad, para convertirse en una gran fraternidad futbolera.
Recordé las inumerables visitas de El Salvador a Los Angeles y de los
tantos buenos amigos que se han hecho con ellos. Concluí que De los Cobos
estaba a 45 minutos de ser despedido y catalogado como otro fracasado mas en
el futbol salvadoreno.
Empezó el segundo tiempo y como por arte de magia y un excelente cobro de
tiro de castigo, vino el 1-2 que otra vez daba un poco de esperanza a la
afición cuscatleca. Luego, vino el penal que ya había casi adivinado vendria
por el quizas infundado morbo de que el "Chiquidracula" le podía dar una
manita a De los Cobos.
Se cobró el penal con escasos minutos de juego y para entonces, Panamá de
limitó a reventar balones a diestra y siniestra.
Que lástima y que ironica, pensaba, que aun con el empate El Salvador se iba
a quedar fuera de la eliminatoria.
Pero los del uniforme azul, tomaban la pelota y se avalanzaban una y otra
vez sobre la meta penameña y cuando ya parecía que iban a cruza el mar, para
ahogarse en la orilla, vino el gol que por siempre se quedará grabado en mi
memoria: Luis Anaya tomó el balón por el centro de la cancha, como a 35
metros de la meta panameña y disparó con la desesperación del momento. Su
tiro pegó en el hombro de José Martínez, quien hacía un
moviviento para agacharse y el balón, como guiado por la mano de todos los
dioses del futbol que han olvidado a El Salvador por tantos años, hizo un
veloz arco que vino a incustrarse dramáticamente dentro de la meta de Penedo.
Llegó la euforia al Cuzcatlán y aun estado a miles de millas del lugar, en
el seco y cálido California, por unos instantes los ojos se me llenaron de
agua.
?Sería el drama, la emoción, los buenos amigos cuscatlecos que se han hecho
en tantos años?
La verdad. No sé por que sucedió. Pero sucedió.
HASTA la próxima.
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