COMO SURGIO EL CASO DE LA VENTA DEL GUADALAJARA
La decision y la respuesta de OMNILIFE- CHIVAS
GUADALAJARA,Jalisco(15
de Febrero).- El Primer Tribunal Colegiado en Materia Administrativa
emitió una sentencia en la que ordena a un juez federal restituir la
titularidad de los derechos marcarios de Chivas a los representantes
del Club Guadalajara Asociación Civil, que anteriormente administraba a
la institución.
En conferencia de prensa realizada en la Cámara de
Comercio, de esta ciudad, Antonio Jasso, acompañado de Francisco
Cárdenas, quien se ostenta como el presidente de la AC, anunció la
resolución federal que en breve deberá llegar al Instituto Mexicano de
la Propiedad Industrial (IMPI).
Los efectos de esta sentencia son
que el empresario Jorge Vergara, quien funge como propietario y
presidente del Club Deportivo Guadalajara Sociedad Anónima de Capital
Variable, no podrá hacer uso del nombre de Chivas.
“Todos aquellos
que comercializan con los productos de Chivas tendrán que revisar su
legalidad, porque Vergara ya no podrá hacer uso del nombre del Club
Guadalajara”, indicó el abogado.
La resolución también alcanza al
primer equipo, ya que al hablar de los derechos de la marca de Chivas,
está el derecho del uso del escudo y los colores oficiales del uniforme
rojiblanco.
El IMPI es la dependencia oficial de carácter federal
responsable de todos los registros de marcas y patentes en la República
Mexicana.
Por su parte, la Dirección Jurídica del Grupo Omnilife- Chivas
desmintió
lo anunciado por el grupo del Club Deportivo Guadalajara A.C., en el
sentido de que se le restituyó los derechos de la marca “Chivas”, y
advirtió que aún hay mucho camino en materia legal por que irán hasta
las últimas consecuencias.
A través de un comunicado, lamentó y descalificó la resolución tomada del
tribunal colegiado en materia administrativa, "por lo que actuaremos
hasta sus últimas consecuencias".
"En respuesta a las múltiples manifestaciones triunfalistas y falsas de
los representantes de los llamados disidentes de la mal nombrada 'AC',
con motivo de la resolución emitida por el Primer Tribunal Colegiado de
Distrito en Materia Administrativa en el Estado de Jalisco, dictada en el
sentido de dejar insubsistentes los registros marcarios a nombre de Club
Deportivo Guadalajara S.A. de C.V., debemos aclarar que la resolución
resguarda los derechos para la misma persona moral, es decir la actual
Sociedad Anónima antes Asociación Civil.
CHIVAS: LA TRADICIÓN EN REMATE
EL COMIENZO DE LA CRISIS
Jamás pensaron los directivos de alta alcurnia del Club Deportivo
Guadalajara que
el equipo de sus "amores" sería puesto en subasta de arrendamiento por 10
años al
mejor postor en la última década del Siglo 20.
Los sueños e ilusiones, acompañados con muchos kilos de honestidad de los
fundadores Gabriel y Rafael Orozco, así como del belga Evaristo Everaert en
1908,
seguida de una camada de directivos prósperos, vieron para junio de1993 que
no
todos los caminos llevaban al mismo objetivo: a la unidad y figura, como
ejemplo,
de uno de los clubes más antiguos y respetados del futbol mexicano. Los 8
títulos
logrados, entre los años 50 y 60, por un equipo fuera de serie como lo fue
el
Campeonísimo.
Así como toda una trayectoria de 50 años en el sector profesional, que se
identificaba como el equipo del pueblo, de los sencillos, de los desposeídos,
estaba colapsado y al borde de la quiebra. Las alegrías mostradas en el
noveno
título de Liga conseguido en el 86-87 se vieron disminuidas, casi al grado
de la
depresión, al precipitarse una serie de manejos financieros equivocados, que
vieron su resultado en los primeros años de la década de los 90 y que tres
años
más tarde no aguantaban ni lo duro ni lo tupido.
"En realidad es que tuvimos determinadas mesas de directores, determinados
presidentes, desde luego no diré los nombres, no soy quién para juzgarlos,
que no
actuaron en la forma adecuada en beneficio de la institución", afirma
Enrique
Ladrón de Guevara, quien figurara como presidente del club rojiblanco y de
la Rama
de la Primera División de la FMF.
"Me refiero no solamente a manejo del dinero que no podríamos gravar a nadie
con
decir 'él tomó tanto más', sino más bien en los aspectos administrativos; no
se
veían realmente los intereses del Guadalajara, se veían más bien en tomar
una
posición de decir 'estamos aquí con esta panácea y la vamos a manejar así y
asado', pero en donde figuraba más el aspecto protagónico que el aspecto
servicio
a la institución; eso no se me ha olvidado", aclara.
Los Cárdenas, García Paniagua, Ruiz Lacroix, González Paul, Martínez Flores,
entre
otros ex presidentes, gozaron de los privilegios de mantenerse en la
plantilla de
los "grandes" del club, aunque de una u otra forma ellos fueron también
partícipes
de la caída en picada del Rebaño Sagrado.
CHIVAS EN BANCARROTA
Entrado el año de 1991, Francisco González Paul, siendo presidente del Club
Guadalajara, puso a sonar a todo volumen las chicharras de alarma en el seno
rojiblanco, que declaraban un adeudo de 5 millones de pesos (de ese entonces
5 mil
millones) y la cercana quiebra de la institución.
"Una Semana Santa me puse a analizar las cosas y vi que la cuestión
económica iba
para abajo y en ese entonces sólo se vivía de la taquilla y de los anuncios
en las
playera y de los derechos de televisión", recuerda González Paul. "Las
necesidades
del equipo económicas eran muy grandes, las taquillas iban para abajo, el
Guadalajara podríamos decir que vivió del 80 al 89 taquillas superiores al
70 por
ciento". Sin embargo, el directivo asegura que al término de su mandato las
arcas
no estaban "tan mal", debido a que vendió a dos jugadores: a Luis Antonio
"Cadáver" Valdés al Monterrey y la famosa transferencia de Pedro Pineda al
Inter
de Milán.
"Eso vino a atenuar un poquito las cosas", insiste González Paul, "pero yo
ya
había comentado que un grupo de personas estaban interesadas en el club, el
adeudo
de aquella época era de 5 mil millones de pesos, después se fueron alrededor
de
los 20 millones (20 mil millones de antes. Sin embargo, otras versiones
señalan
que el adeudo de ese entonces era de 18 mil millones. Algunos miembros de la
familia chiva no le creyeron a quien llegara a ser tesorero de la Federación
Mexicana de Futbol, otros más miraron desesperados el horizonte con la
esperanza
de encontrar a alguien en circunstancias de prosperidad para que les ayudara
a
salir del naufragio.
En un "sálvese quien pueda" González Paul renunció a la posibilidad de
reelegirse
en el 91 y ya para el 93 el adeudo había alcanzado la mentada suma de 18
millones
de pesos.
SE BUSCAN SOCIOS
Corridos los últimos meses del 92 y principios del 93, y atorados en un
callejón
sin salida, González Paul, Carlos González Lozano y Alberto Agnesi,
respetados por
ser herederos de un pedazo de la tradición chiva, dieron posibles soluciones
al
problema, como la creación de una Promotora o Asociación, pero una parálisis
de
angustia empresarial de los directivos del club les impidió poner en
práctica lo
pensado.
Ante esta situación, hicieron extensiva sus posibles soluciones, de manera
discreta, a los amigos y conocidos; la versión del SOS por la que pasaba
Chivas
llegó a los oídos de un promotor de nombre Guillermo Lara, poseedor de una
controvertida promotora futbolística en California con el nombre de "Bandido",
negado para destacar como jugador profesional en Pumas, pero bien
relacionado
desde 1983 con el Guadalajara, por ser el encargado de llevar a Chivas a
jugar a
los Estados Unidos en un promedio de 12 veces al año, pagándoles de 30 a 35
mil
dólares por juego.
Después de su paso por la presidencia de los Leones Negros de la UdeG en
1992,
Lara se encargó de afinar el proyecto de una Promotora junto con González
Paul,
Agnesi, González Lozano y Juan José Leaño, presidente deTecos, quien fungió
como
el cerebro en asuntos legales, de forma y en aspectos financieros. Leaño fue
curiosamente un asesor valioso en la construcción del proyecto inicial de la
Promotora Deportiva Guadalajara.
"El cerebro de todo esto de las ideas, que nos asesoró, porque es una
extraordinaria persona y porque en su momento ha hecho puntos finos en el
futbol
que nadie se las reconoce, fue el ingeniero (Juan José) Leaño", asegura
Lara,
quien actualmente funge como uno de los principales promotores del futbol
mexicano, "yo le pedí de favor que si me podía asesorar en los aspectos
legales,
en los aspectos de forma, en los aspectos financieros y él me dio unos
consejos
aplicables y muy interesantes".
MARTINEZ GARZA COMPRA EL PROYECTO
Motivado por figurar, hacer negocio y con la ambición por reclutar a un
pesado y
pesudo en recursos económicos, además de apasionado por Chivas y deseoso de
ayudar, "Memo" Lara conoció, por recomendación de Leaño y del empresario
Alejandro
Vázquez, a Salvador Martínez Garza un 28 de febrero del 93 en el Estadio
Jalisco,
en una derrota del equipo local de 2-0 ante el Querétaro. Martínez Garza,
exitoso
empresario de la industria de productos derivados del petróleo, presidente
de
Mexlub y ex socio de Banca Confía, entre otros negocios, entró en contacto
con los
ardientes, fervorosos y desesperados iniciadores de la Promotora.
González Paul, amigo de la infancia de Martínez Garza, fue el encargado de
contactar de una manera más formal al nuevo prospecto y demostrarle, junto
con
Lara, el proyecto de rescatar a las Chivas con posibilidades claras de
ganancias
si la inversión económica se daba.
Urgía el inversionista –con su capital fresco y visión de negocio- y "Chava
Plata", como lo conocen sus amigos, parecía la "víctima" perfecta. De
carácter
introvertido, con muchos conocidos, pero muy pocos amigos, nacido en
Monterrey,
pero avecindado en Jalisco desde mucho tiempo atrás; socio asiduo del
Guadalajara
Country Club, pero perfecto desconocido en el Club Guadalajara, Martínez
Garza
abrió su sentidos para escuchar las propuestas y el rol que jugaría.
De ese primer encuentro salió una cita para desayunar días después en el
University Club y González Paul fue el encargado de acompañar a Lara para
que de
una manera específica le vendiera la idea. Martínez Garza, conocedor de la
situación por la que pasaban los rojiblancos, equipo de sus amores, compró
el
proyecto, después de escuchar, preguntar y entusiasmarse de la idea de Lara.
LA BATALLA DENTRO DEL CLUB
Librado uno de los obstáculos más fuertes que era el conseguir quién sacara
la
"chiva del barranco", los nuevos baluartes de la Promotora tendrían que
librar dos
batallas importantes:
La primera, convencer a los miembros del consejo del Club de la necesidad
urgente
de rentarle el equipo a Martínez Garza para subsanar, de manera inmediata,
los
adeudos de la institución.
La segunda, competir contra otra opción proveniente de Aurelio Martínez,
presidente en ese entonces del Club, quien había presentado la alternativa
de
arrendar a las Chivas a un grupo ligado a Televisa, de acuerdo a versiones
surgidas en el seno de la institución rojiblanca. El combate lo iniciaron
intra
muros al contactar a uno de los personajes más influyentes dentro del Club.
Sabían
que ganando su visto bueno las cosas serían más favorables para ellos entre
los
miembros del Consejo de la institución: Ladrón de Guevara. El ex presidente
del
Club fue invitado una tarde al Hotel Camino Real, donde escucharía a
Martínez
Garza de su interés por meterle dinero bueno al malo, con la esperanza de
ganar la
partida.
"Recuerdo que recibo un telefonazo de una de las personas que estaban en el
Camino
Real y dijo 'Ingeniero, queremos que nos haga el favor de acompañarnos;
estamos
aquí la gente directiva del Guadalajara, estamos tratando este asunto, ¿tiene
inconveniente en acompañarnos?', yo no tengo inconveniente de nada y fui
para
allá", narra Ladrón de Guevara.
A su llegada a la reunión, se encontró antes que nada con "Memo" Lara, quien
al
verlo tomó un teléfono y lo enlazó con Martínez Garza, quien amablemente le
pidió
que lo esperara. "Él quería estar ahí y hablar conmigo, entonces Salvador
(Martínez Garza) se vino rápido y me dijo, 'mira, mi plan es éste y éste, yo
soy
de Monterrey, pero toda mi vida he sido partidario del Guadalajara y
entonces yo
tengo deseos de empujar y de hacer ésto y lo otro'; muy bien, le respondí,
es cosa
de que lo hable la gente autorizada del Consejo y que se lleve a una
determinación". Recuerda Ladrón de Guevara...
Era necesario sacar en río revuelto muchos peces para la barca y de esa
reunión,
de las que más tarde habría más para afinar detalles, pujaron porque se
comprometiera el nuevo prospecto a encarar, con todas las de la ley, los
adeudos
más urgentes. Eran precisamente 8 millones de los actuales, de la deuda de
alrededor de 18, los que urgían fueran liquidados; las promesas de Martínez
Garza
fueron música para los responsables de manejar los dineros de un quebrado
Club
Guadalajara. Incluso, Ladrón de Guevara recuerda particularmente una escena
que
hablaba del poderío económico de "Chava Plata", en una reunión con Salvador
Flores
Arrufe, quien entonces era Tesorero del Club.
"Se hablaron de muchas cosas para levantar euforia", rememora el ex
presidente,
"en una reunión Salvador (Martínez Garza) dice 'yo estoy dispuesto a pagar
los 8
mil millones de pesos que adeudan ustedes' y ahí, entonces me dice Salvador
(Flores Arrufo), pero ya no son 8 sino 9 mil millones de pesos por los
intereses;
le dije (a Martínez Garza) 'ya está oyendo usted, y dijo 'no hay problema,
aquí
están los mil millones'".
MARTINEZ VS. MARTINEZ
El siguiente terreno a desafiar sería el que defendiera Aurelio Martínez,
presidente en ese entonces del Club, quien ofreció cubrir el adeudo:
presentó un
cheque que garantizaba la suma convenida.
Martínez, quien jugara con Chivas en Primera División en la década de los
años 70,
buscaba sólo 5 años de arrendamiento. Todo se le derrumbó al constatarse que
el
cheque ofrecido estaba de una forma directa vinculada con la gente de
Televisa.
"Él estaba con cierta voz de Televisa, tanto así que en el caso de unos
cheques se
comprobó que estaba respaldando ahí (Televisa)", asegura otro ex presidente,
quien
prefiere el anonimato.
La lucha fue cerrada en el seno de la institución; el consejo decidió meses
antes
de iniciar el torneo de Liga 93-94, y sin consultar a la Asamblea General, a
favor
de las ideas puestas en el papel por González Paul y Lara, con la firmeza de
apoyo
del motivado Martínez Garza.
Para los iniciadores del proyecto fue un éxito, pero ellos ignoraban que la
lucha
apenas iniciaba, pues asociarse con Martínez Garza tendría sus buenas y sus
malas.
DE SUPER CHIVAS A CHIVAS FLACAS
Autorizado por parte de Club Guadalajara el arrendamiento del equipo de
futbol
Chivas a su Promotora Deportiva, Martínez Garza, nuevo presidente, ni tardo
ni
perezoso puso manos a la obra bajo un pequeño y sencillo plan. La prioridad
la
definió el "propietario" por 10 años, en poner todos los "huevos a la
canasta":
hacerse de los servicios del técnico con más prestigio y renombre y de
jugadores
"de caché", ubicados en ese verano del 93 en el último grito de la moda.
Antes que cualquier cosa debió saldar dos aspectos importantes frente a los
asfixiados directivos del Club Guadalajara: pagarles por derechos de manejo
del
equipo de futbol 9 millones de pesos (9 mil millones de pesos de los de
antes) y
acordar un pago inicial de 300 mil pesos mensuales, que iría en principio a
fortalecer la cantera raquítica de Fuerzas Básicas del Club.
El primer paso que dio fue asesorarse del promotor Guillermo Lara, quien le
había
"vendido" el proyecto, conocedor de jugadores y del ambiente del balompié,
así
como de su amigo de la infancia Francisco González Paul.
El segundo paso fue el de invitar a amigos de otro "nivel" a que le apoyaran
con
un 33 por ciento de la inversión total por manejo del equipo. Es así como
aparecen
en escena Arturo Lomelí, empresario con muchas ganas, pero sin tablas para
saltar
al ruedo, y Raymundo Gómez Flores, dueño entre otras cosas de la entonces
próspera
compañía de camiones Dina y hoy senador priísta. Ellos dieron su visto bueno,
bajo
la premisa de invertir sin recuperar, por lo menos en ese momento, y con la
endeble promesa de que se rotarían cada dos años la presidencia de la
Promotora
Deportiva Guadalajara con uno de gracia si el equipo era campeón.
"Eran tres partes, cada quien asumía ese 33 por ciento de la responsabilidad
que
eso significaba, obviamente asumía ese 33 por ciento de los costos que en
ese
momento avalaba todos el proceso.
"Sin embargo, realmente el principal promotor de ese proyecto fue Salvador
Martínez Garza, quien en ese momento (1993) asumía todos los costos y la
operación; el que le echó toda la carne al asador fue Martínez Garza", dice
Antonio Blanchet, quien fuera en ese año vicepresidente de Chivas
NACEN LAS SUPER CHIVAS
Ya con el dinero en las manos, más de 15 millones de pesos (15 mil millones
de
aquellos tiempos), los directivos recién llegados partieron al draft de
Acapulco
en 1993, para realizar las compras más escandalosas que en su historia ha
tenido
la institución. Llegaron a Chivas, Missael Espinoza, Alberto "Guamerú,
García,
Carlos Turrubiates, Alberto Coyote, Juan Manuel "Chepo" de la Torre, Eduardo
Fernández, Celestino Morales y como técnico Alberto Guerra, todos ellos
rodeados
de prestigio y con la misión de llevar a las Chivas, junto con nuevos
prospectos
como Felipe Robles, Manuel Martínez, Paulo César Chávez, Camilo Romero y
Joel
Sánchez, a cumplir cuatro objetivos: recuperar la imagen ganadora del equipo,
llevarlo al campeonato, atraer la confianza de la gente y hacerlo rentable.
"Fue una inyección muy briosa de dinero; en ese tiempo se pagaron 500 mil
dólares
por Alberto Coyote, o algo así. Fue un escándalo, había sido un logro porque
Coyote no estaba dentro del proyecto del equipo. "Ese inicio fue muy
apantallador
porque se hicieron muchas contrataciones; Arturo Lomelí era muy impulsivo,
él
quería contratar a todo mundo, sacar la chequera y contratar lo que fuera",
recuerda Alberto Guerra, quien lograra en su oportunidad con la Promotora un
sexto
lugar en la temporada 93-94 y un primer sitio en la tabla general en la
94-95.
En los dos primeros años las Súperchivas, mote con el que se le conoció en
un
principio, no lograron el campeonato, pero eso no evitó el ánimo de los
entusiastas directivos para seguir comprando jugadores y darle a la afición
un
nuevo aliento, seguir motivando a los patrocinadores,
continuar, como nunca, con
la venta de playeras y no bajarle la guardia, de manera especial, al aspecto
fiscal.
La televisión jugaría también un importante papel en la consolidación de la
imagen
de Chivas. Poco después de que Martínez Garza y sus socios lograran realizar
las
compras de la década de los 90, Televisión Azteca tuvo "mano", aprovechando
la
animadversión de la afición rojiblanca por Televisa, para transmitir los
juegos de
local de las Chivas. La televisora del Ajusco firmó por dos años con una
cláusula
que señalaba que al final del primer año aumentaría los derechos de
televisión,
automáticamente, un millón de pesos, lo cual el dueño y presidente de
Televisión
Azteca, Ricardo Salinas Pliego, sin experiencia en el campo de la
comunicación,
rompió y se negó a querer pagar, para el segundo año, lo establecido en el
convenio.
Después de esa negativa, Blanchet buscó a Televisa; esa situación favoreció
de una
manera especial para que en el torneo 94-95 llegaran Ramón Ramírez, Daniel
Guzmán
y regresara Camilo Romero. Al final de ese torneo le dieron las gracias a
Guerra y
la Promotora se aventó detalle de traer a un mundialista argentino radicado
en
Inglaterra con el nombre de Osvaldo Ardiles, quien ganó 300 mil dólares por
tres
meses, debido a que en la décima jornada del torneo 95-96 le dieron las
gracias
para traer al holandés Leo Bennhakker, quien dejó al equipo en el lugar 12 y
se
llevó 800 mil dólares. El dinero fluía a manos llenas en Chivas; la
Promotora era
el pariente rico del futbol mexicano, pero los resultados deportivos no iban
a la
par. La sed de ganar un título permaneció, aunque la dinámica de compra de
jugadores, como la disminución en la nómina empezaron a disminuir en las
cantidades fabulosas.
Con la llegada de Ricardo "Tuca" Ferretti para el Invierno 96 arribaron al
equipo
Claudio Suárez, Salvador Mercado, quienes se unieron a Martín Zúñiga y a
Gustavo
Nápoles llegados un año anterior
POR FIN EL TITULO
En el Verano 97 no contrataron... ¡y fueron campeones! La meta parecía
alcanzada
finalmente y esto fue el banderazo para crear una nueva era; era el clímax
de la
Promotora y era momento de que la curva de crecimiento fuera a la baja
Después del título la decisión de la Promotora fue adelgazar la nómina, que
llegó
a ser de más de 7 millones de pesos mensuales; en los últimos 4 años y medio
Chivas sólo compró a 6 jugadores de categoría, menos que los del primer año:
Jesús
Arellano (Verano 98); Ricardo Peláez, Luis García, Marco Antonio Ruiz (Invierno
98); Oswaldo Sánchez (Invierno 99) y Joel Sánchez (2001). El logro del
décimo
campeonato de los rojiblancos marcó la pauta entre las grandes inversiones,
la
época de las Súperchivas, y las que tendrían que ajustarse a una realidad,
la de
las Chivas Flacas, para que el negocio funcionara como tal y dejara dinero.
Apremiados por las cláusulas del convenio de arrendamientos y por la rotunda
negativa del Club Guadalajara de seguir en tratos con la Promotora y con la
mira
en el 2003, ha dejado ir a la mayor parte de los peces gordos.
Entrados al Verano del 2001, algunos directivos del futbol mexicano
argumentan que
el equipo de Chivas, no ha sido negocio; otros, aseguran que el licenciado
no da
paso sin huarache y que el manejo del Guadalajara en estos casi 8 años ha
dejado
utilidades. "A los siete años que llevo, Chivas definitivamente ha sido
negocio;
si hiciéramos un corte en este momento y vendiéramos algunos jugadores, no
todos,
porque debo entregar a un equipo competitivo, con los que vendiéramos sería
utilidad por decirlo así. "Yo creo que hemos arriesgado, hemos tratado de
hacer
nuestro mejor esfuerzo, a veces las cosas no han resultado otras veces sí,
hemos
sido campeones, no es fácil, hay otros equipos, sin agraviar al presente
(Atlas)
que no lo han podido lograr, yo creo que todo eso nos da satisfacciones como
también preocupa mucho", dijo Martínez Garza en el 2000, previo a un Clásico
Tapatío.
Pero la empresa de lubricantes sufrió pérdidas en sus arcas y Martínez Garza
comenzó a desprenderse de las estrellas y quedó un modesto que entre el 2000
y 2002 se conformó con estar a media tabla.
A un año de regresar el equipo a manos del club Guadalajara, entonces
Asociación Civil, hizo su aparición el excéntrico empresario de Omnilife,
Jorge Vergara para comprar las acciones de los socios con certificado.
No todos quicieron vender, pero a pesar de eso, Vergara tomo el cargo del
equipo, en nombre de Onmilife.
En casi cuatro años la gestión de Vergara Madrigal se caracterizo por los
altibajos en el aspecto deportivo alcanzando su mejor momento en el Torneo
de Clausura 2004 con el subcampeonato ante Pumas. Eventualmente, adquirio
otro titulo.
Cárdenas
fue expulsado en octubre de 2002 de la Asamblea Extraordinaria, en la
que la mayoría de socios acordaron la venta a Vergara y el cambio de AC
a Sociedad Anónima.
Para septiembre de 2006, Cárdenas y otros
socios que no vendieron sus certificados de aportación, demandaron a
Omnilife. Para ellos, la asamblea no fue legal.
Desde entonces, continúa la batalla legal entre los socios disidentes y el empresario
Ahora los jueces tratan de determinar si la venta en general, fue legal,
cuando muchos de los socios se oponian a la venta del equipo y las
instalaciones del club.
Luego de eso, Jorge Vergara compareció para declarar
ante el Primer Juzgado de lo Civil, luego de la demanda interpuesta por los
socios del Club Deportivo Guadalajara AC, en la que se denuncia la
ilegalidad en la operación de venta de las Chivas.
La audiencia duró más de tres horas, y es la primera ocasión en la que el
dueño del Rebaño Sagrado tiene que presentarse ante un juez durante el
proceso que llevan en su contra los socios de la Asociación Civil.
El empresario escuchó 27 preguntas en el interrogatorio, todas legales, a
excepción de la 16 y la 21, que fueron desechadas por el juez, el licenciado
Luis Enrique Vizcarra Gutiérrez.
Durante el interrogatorio, la parte acusadora presentó una grabación en la
que se escucha la voz de Vergara, el 30 de octubre de 2002, en la asamblea
de socios con certificado de aportación, y en la que el empresario expone el
proyecto presentado por Omnilife, llamado Chivas de Corazón.
En éste se incluye el convertir a la asociación civil en sociedad anónima, para poder transformar los certificados en acciones y así poder ser adquiridos por la compañía de suplementos alimenticios.
Ese es el caso que todavia se debate en los tribunales y que incuye reamificaciones, como los derechos de nombre, cuya decision es ahora un triunto temporal para la agrupacion en pleito con Vergara y Omnilife.
Tras la decision, se explicó que Cárdenas no busca un arreglo económico con Vergara, sino tener al equipo de nueva cuenta.
Svein
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