El Tri y el Titanic dos historias con final conocido

 

Desde la

Tribuna

Por Fernando Paramo

 Hace muchos años, vi la primera película “Titanic”.
El Titanic era el segundo buque de una serie de tres construidos a partir de 1911 por el astillero Harland & Wolf para la White Star (Olympic, Titanic y Britanic) con el fin de responder a los trasatlánticos construidos por su rival, la Cunard: Mauretania, Lusitania y Aquitania.

En su momento, tenía la distinción de ser el mejor del mundo y la plena confianza de los constructores de que era imposible que se hundiera.
Era una película en blanco y negro y luego de su afamada presentación, partió hacia altamar para encontrar su historia en el fondo del océano.
Pues bien,  la película empezó y luego de pegarle al iceburgo, o al témpano de hielo, como usted prefiera, vi la historia y la secuencia del histórico naufragio.  Planes, organizaciones y acciones y al final, unos se salvaron, otros se fueron al cielo -o al infierno- y el buque se fue fondo del mar.
Hace solo algunos años, hicieron una nueva película del Titanic.
Nunca tuvo muchas ganas de ir a ver la película, pues el final, era plenamente conocido. Finalmente, la fui  ver y luego de confesar de que fue una película interesante, efectivamente vi que el final fue el mismo.
Eso me trae a la Selección Mexicana de Futbol y los Mundiales de Futbol.
No, no es una crítica, sino una observación. Una observación de una película que se repite cada cuatro años.  Una película que  – como en la cinta del Titanic- cambia de protagonistas y de historias alrededor del hecho. Pero el final es el mismo.
Mi primer gran interés por el Tri, fue precisamente en el Mundial de Argentina en 1978. Era, al fin, como el Titanic, el equipo que  no podía fallar.
Se golearía a Túnez,  se le ganaría a Polonia y un empate con Alemania nos daría un lugar envidiable, en ruta hacia las rondas finales de la competencia.
El resto es ya consabido.
Un ridículo ante Túnez, otro más ante Polonia y el más grande ante Alemania, culminaban la obra y el hundimiento completo.
Muchos dirán  que a partir de 1994,  México ha clasificado a todas las Copas del Mundo (5 consecutivas) y ha siempre superado la primera fase desde entonces. A esos les recordaría que el Titanic también atravesó mas de medio recorrido de la ruta planeada, antes de irse a pique.
Siguieron viniendo los mundiales y la historia fin siguió repitiéndose. En una teníamos a Bora y a Hugo, en otra a Miguel Mejía Barón, a Luis Hernández, Manolo Lapuente y tantos otros que supuestamente, salvarían el barco, incluyendo a Ricardo Lavolpe.
Unos le dieron estilo, otros le dieron personalidad, otros intentaron darle carácter. Algunos, como Ericsson, solo vinieron a robar, pero en fin, todos trajeron su pedacito de libreto a la misma historia.
Ahora es Javier Aguirre, con las jóvenes promesas y los “europeos”,  quienes supuestamente llevaran al buque al otro lado del océano.
Esta semana, el Tri parece haberle pegado al hielo, al enfrentarse a Inglaterra, el primer rival serio, en competencia seria,  en la antesala del venidero Mundial de Sudáfrica 2010.
Los próximos partidos amistosos, servirán para seguirle agregando páginas al libreto que el 11 de junio entrará a la etapa del dramatismo y anticipación.
Como en la segunda película, no sé exactamente como se desarrollara la historia, ni los nuevos héroes, ni los nuevos villanos.
Lo que si estoy seguro es que, al final, se estará hablando de una decepcionante presentación y de lo que pudo haber hecho para poder brillar en el continente negro.
Lo que si estoy seguro es que como en la historia del Titanic, al final, este barco se hundirá.
Ya he visto la misma película muchas veces.
Y si esta no le gusta, no se preocupe... viene otra en cuatro años.
Hasta mañana.

 



 

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