UN CUENTO BASADO EN OTRO CUENTO

JC Chávez y el amor paternal
 

Desde la

Tribuna


No hay duda que el leer desde niño, deja una gran impresión y un amplio criterio que dura toda la vida.
Cuando niño, uno de mis tesoros más grandes era un viejo libro de cuentos.
Entre ellos hasta la fecha recuerdo uno que, buscándolo en la internet, dice ser un poema náhuatl,aunque la memoria me dice que fue de un escritor tradicional.
Lo que importa es el recuerdo del cuento que dice así:
Cierta vez una zorra que caminaba por un camino se distrajo por seguir una agachona, y cuando acordó ya se había alejado, y cuando volvió ya no encontró a su hijo el zorrito que le seguía, y se puso a llorar.
Pero viendo que nada ganaba con llorar, se fue anda y anda, y a cada animal que encontraba le preguntaba:
-Dime, hermano lobo ¿no encontraste acaso a mi hijo que se ha perdido?
Y el lobo le contestaba:
-No lo he visto, hermana zorra.
Así pasaron varios animales hasta que acertó a pasar un coyote y entonces la zorra le dijo:
-Dime, hermano coyote, ¿no has visto acaso a mi hijo que se ha perdido?
El coyote aguzó las orejas, se paró y le dijo:
-¿Cómo es tu hijo, hermana zorra?
Y la zorra le contestó:
-Es blanco, tiene el hociquito de ámbar, los ojitos azules, la piel de terciopelo, la cola afelpada, las orejitas de ante, las patitas de seda...
-¡Hum! - dijo el coyote- el que yo he visto morir, hermana, era un zorro legañoso, pitañoso, con las orejas gachas, el hocico sucio, la cola pelada, y tan flaco que apenas podía tenerse en pie de pura hambre...
-¡Ay, ay! - gimió la zorra- ¡Ése es mi hijo!
-¡Oh, pues como tú me dijiste que tu hijo era muy bello!
-Pero hermano coyote, replicó la zorra entre sollozos, ¿qué no sabes que para una madre no hay hijo feo?
Ese cuento vino a la mente de inmediato, al ver la reacción antes, durante y despues de la pelea entre Julio Cesar Chávez hijo, y el estadounidense Matt Vanda.
Antes del combate, luego de que Chávez padre era homenajeado por su cumpleaños, se le veia el orgullo de ver a su hijo recibido como a todo un ídolo, hasta que poco a poco, las acciones del ring hicieron que una buena parte de los presentes reconocieran que el zorrito no era tan bello como creían y que el tatuado gringo le había ganado al idolo local.
Ahi vino la rechifla, los insultos y los tiros de hielo, vasos con cerveza y otros proyectiles.
Luego vino el momento en que Chávez padre estaba dispuesto a lanzarse contra el público, para pelear abiertamente por lo sucedido.
Aparentemente, como la zorra, Chávez no se quiere dar cuenta que su zorrito ni es el mas bonito, ni tiene la piel de terciopelo y que quizás... quizás.... no nació para campeón mundial, ni para ídolo indiscutible.
HASTA la próxima.
 

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