BELICE: El HUMILDE RIVAL DEL SELECCIONADO MEXICANO

Belice: un obstáculo de 3 pulgadas
 

Desde la

Tribuna

Luego de leer las declaraciones del tico Hernan Medford y del técnico temporal de México, Jesús Ramírez, no tuve mas que reír.
Ambos coinciden de que la Selección Nacional de Belice, es un rival difícil.
¿Difícil?
Pero sí en el ambito internacional, con todo el respeto del mundo, Belice no es un equipo de futbol, es una pepena de futbolistas que, ocasionalmente, se reunen para jugar futbol, a la usanza de las fábricas y talleres que, como un lujo, contratan a uno que otro buen jugador para no hacer el ridículo.
¿Creen que es una exageración?
Vamos a ver y a analizar lo que es el equipo caribeño, contra la selección azteca.
Para empezar, no es un secreto que en cada viaje que realizan, ya sea para un partido
amistoso u oficial, los seleccionados mexicanos reciben cerca de 200 dólares diarios de
viáticos.
Eso es muy distinto al hecho de que la mayoría de los futbolistas que integran el equipo
nacional de Belice juegan en la liga semiprofesional de su país y perciben 100 billetes
verdes por cada partido jugado, además de un bono de otros 100 por cada gol que anotan.
En el equipo de Belice, sólo tres de sus jugadores son profesionales: el arquero Shane
Moody-Orio, el delantero Harrison Roches y el defensa Elroy Smith.
Moody-Orio milita en el Puntarenas de Costa Rica; Roches y Smith en el Deportes Savio de Honduras.
Tienen otro jugador, el zaguero Ryan Simpson, quien actuó en la liga de Panamá hasta el año pasado, pero tuvo que regresar a su país. Uno más, el habilidoso Deon McCauley tiene 20 años de edad, acaba de terminar la preparatoria y aún está por decidir si sigue en el futbol o se continua en la escuela.
El resto de los elementos del conjunto juega los fines de semana en uno de los nueve equipos que conforman la Liga beliceña, pero no entrenan durante la semana, ya que la paga que reciben -originada por los patrocinadores de los conjuntos- no les alcanza para subsistir.
De lunes a viernes, los pupilos del inglés Ian Mork ocupan puestos de carteros, mensajeros, choferes y empleados en la compañía de agua o de teléfonos de Belice.
Eso, a largos razgos, es la diferencia entre el Tricolor y el equipo al que enfrentará el
domingo, en su primera serie rumbo a Sudáfrica 2010.
Económicamente, tampoco hay paralelo. La federación beliceña no tuvo ni 150,000 dólares para cubrir la garantía del Coliseo de Los Angeles -su primera opcion- y los gasto de relacionados al evento. Fue por eso que una empresa de beliceños radicados en Houston pondrá el capital para celebrar el cotejo, con la condición de que el juego se realizar en el estadio Reliant; así, las ganancias serán divididas entre la empresa y los federativos.
Repito, no se trata de menospreciar el valor humano de los jugadores, pues nadie escoje ni el donde, ni el como nacer. Se trata únicamente de mostrar que entre el llamado profesionalismo mexicano y el llamado profesionalismo beliceño, hay un abismo de diferencia y que, si luego de más de 80 anos de futbol y con más de 200 millones de mexicanos, no se le puede ganar contundentemente a este humilde Belice, lo mejor que pudiera hacer el equipo mexicano - y todos los dirigentes y asociados- es pensar en otra carrera que no fuera la futbolística.
Y es ahi, donde los azteca pudieran pedirle consejos a los belicieños, sobre los trabajos de carteros, mensajeros, choferes y empleados en la compañía de agua o de teléfonos, que también existen en México.
HASTA la próxima.
 

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